La idea es trabajar con los Códigos QR y los Haikus. Ambos tienen su origen en Japón, pero no pueden ser más distintos. El primero tiene un origen totalmente orientado al consumo, dado que su uso principal está orientado para registrar productos, a su vez se está convirtiendo en un elemento común en revistas y anuncios, complementando la información de cara al mundo de la publicidad. Por otra parte los Haikus son poemas tradicionales japoneses y suelen tener una temática relacionada con la naturaleza, destacan por su brevedad y sencillez. Al mezclar estos dos elementos en un mismo contexto (creando el código QR a partir del haiku), pretendo enfatizar la idea de contraste, ya sea la forma como en el contexto. El contexto del trabajo estará situado en la ciudad de Murcia, donde la arquitectura moderna convive con edificios históricos, a veces de manera muy poco estética. Con este trabajo pretendo criticar cierta falta de rigor por parte de las Instituciones Públicas en su planteamiento urbano y poco cuidado al respetar Iglesias o museos con valor histórico.
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Silencio,... silencio, que callen las palabras y hable el
silencio.
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Los códigos QR van a tomar unas formas inspiradas en los tanzakus (hojas de papel donde se escriben deseos) que se utilizan en fiestas japonesas como la de Tanabata (fiesta del 7 de Julio). De esta manera incido en el aspecto orientalista de la idea, tanto en el fondo como en la forma de presentarlo.
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